Francisco Javier Muñoz empezó en 2014, cuando se inscribió en un curso de bordado organizado por las camareras de su cofradía. Desde entonces, su devoción y su inquietud como cofrade le han llevado a convertirse en vestidor de tres dolorosas; Encarnación, Salud y Estrella.
Para Francisco Javier, poder servir a la Madre de Dios es algo que le hace sentir muy especial, y su carrera como bordador y vestidor es un ejemplo de cómo la Semana Santa puede ser una forma de vida y una pasión que va más allá de una simple afición. Su trabajo y dedicación a la labor de engrandecer el ajuar de las Vírgenes, es un testimonio del compromiso y la entrega que muchos cofrades tienen por su fe y por la tradición de la Semana Santa.
En la campaña “Cofrades con Propósito” Francisco Javier es un ejemplo de cómo la devoción y el talento pueden ir de la mano para crear un impacto positivo en la sociedad.